Recuperar el prestigio del farmacéutico (I)

Nota: este es un Blog creado como ampliación de aula y especialmente dirigido a alumnos de la carrera de Farmacia y por ello nos permitimos rebloguear ciertas notas para dar visibilidad a temas que son de nuestro interés, que atraviesan cotidianamente nuestro ejercicio profesional y que suelen ser temas de discusión con y entre alumnos.

Este articulo que reblogueamos está escrito por Manuel Machuca, una de las espadas más importantes de la farmacia española y líder indiscutido sobre atención Farmacéutica.

Aquí va el contenido de la nota: 

En estos días ha salido a la luz, y creo que no es la primera vez, la noticia de que una farmacia de Madrid se niega a vender homeopatía, por sus dudas―certezas, más bien― acerca de la eficacia de esta medicina y los productos con los que trata las enfermedades, denominados medicamentos homeopáticos y catalogados así por las autoridades sanitarias de este país (España) y muchos otros.

Muchos son los temas que para discutir sobre esta controversia. El periodista de El País Emilio de Benito titula su artículo del 19 de agosto como «Recuperar el prestigio del farmacéutico« y reflexiona sobre el papel de las farmacias como establecimiento sanitario.

Fácil es criticar a las farmacias y no a las autoridades que mantienen el modelo farmacéutico; más difícil es proponer cambios, que no defienden de verdad ni responsables políticos ni profesionales, que desde años se limitan a enunciar hipócritas soflamas vacías sobre nuestro papel en la sociedad.

A mí se me ocurren varios aspectos a tratar, que me van a llevar a defender la tesis de que es imposible ser profesional de la salud si el modelo de remuneración es el de la percepción de un margen comercial por la venta de productos sanitarios o pseudosanitarios, desde medicamentos que han demostrado su eficacia y seguridad hasta fajas reductoras de peso, crecepelos o productos para la memoria, pasando por la homeopatía, pulseras con poderes mágicos o adelgazantes. Me gustaría saber si esa farmacia a la que se alude también se niega a vender muchos de estos productos. Si fuera así el titular sería mi héroe per secula seculorum.

Como en Internet no se deben escribir entradas muy largas si se pretende ser leído, voy a desmenuzar lo que pienso acerca del tema en varios posts, que más o menos vendrán a resumirse en estos puntos, aunque al final trate siempre de lo mismo:

  • Negarse a dispensar no puede ser un acto heroico.
  • Las farmacias y los farmacéuticos son parte del sistema sanitario, le pese a quien le pese, le guste a quien le guste.
  • La venta de homeopatía es un problema de quien la vende y quien autoriza que se venda.
  • Los colegios profesionales son parte del problema y no de la solución, y las autoridades gubernamentales, pudiendo ser parte de la solución, son parte del problema.

No importa cómo seamos los farmacéuticos de hoy, pues somos hijos del modelo que hay, tan obsoleto como nosotros mismos. De lo que se trata es de si la sociedad quiere y necesita otros farmacéuticos y que cumplan un papel de acuerdo a lo que cuesta formarnos. Y si no somos precisos, que digan quiénes van a cumplir esos papeles y cómo lo van a hacer.

Las farmacias deberían ser una puerta de entrada al sistema sanitario y muchas veces se convierten en la cloaca de un sistema imperfecto que desagua todas sus imperfecciones en unos establecimientos que ocupan un lugar privilegiado en la sociedad, pero que tienen la tremenda debilidad de sobrevivir gracias a lo que venden a casi un único cliente que desde hace años las extorsiona en lugar de facilitarles transformarse en una pieza importante de la atención sanitaria de los ciudadanos.

Por tanto, sí, hay que negarse a vender homeopatía, y no solo homeopatía. Pero para que esto no sea un gesto heroico o nada más que un motivo para el típico artículo superficial con el que más de uno, de dentro y de fuera de la profesión farmacéutica, se rasga las vestiduras, habrá que hablar del problema verdadero.

¿O no, farmacéuticos, médicos, periodistas sanitarios?

Referencia: para ver la publicación original ingrese en este enlace.

3 pensamientos en “Recuperar el prestigio del farmacéutico (I)

  1. Excelente artículo. En una sociedad consumista que espera resultados para ayer. Que desconoce el labor detrás de un medicamento. Como profesionales debemos trabajar mucho para recuperar nuestro prestigio en el sistema sanitario y concientizar a la sociedad sobre el uso de medicamentos.

  2. Si bien el planteo me parece interesante me lleva a pensar en qué grado corresponde a un farmaceutico decidir sobre cuestiones que, en teoría, son reguladas por la ley. Planteado desde otro ángulo, cuando la ley prohibe un medicamento cuya seguridad y eficacia han sido comprobadas ¿No está desconfiando en la capacidad del farmaceutico de ejercer su rol profesional de control sobre la dispensa?, ¿Nos corresponde decidir sobre un producto que legalmente no se declara peligroso? y desde el otro lado ¿Corresponde que se nos atribuya una capacidad parcial de ejercer nuestra profesion responsablemente?
    En mi opinión hay un desacoplamiento importante en dos piezas que deben ser sinérgicas y ahí veo ahí el problema de fondo

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