Gobierno 2.0


 

Nuestra segunda línea de difusión es el llamado social government, más conocido por estos lares como gobierno 2.0. Para poder caracterizarlo, podemos comenzar recuperando los tres principios que el BID señala para los cambios provocados por las nuevas formas de gobernar en la era de la gestión compartida (Valenti, 2013): 1) el cambio de los espacios virtuales donde encontrar a las y los ciudadanos, por lo que la información estática de los portales web ya no resulta suficiente y así se busca información en redes sociales (plataformas que a su vez habilitan la participación de aquéllos); 2) el cambio en las formas de comunicación y diálogo con las y los ciudadanos (resulta insoslayable la necesidad de información multimedia en tiempo real); 3) el cambio en la posición de las y los ciudadanos con la información, trasformándose éstos en interlocutores directos. De este modo la horizontalidad de las redes sociales no deja otra opción a las administraciones públicas que escuchar activamente y contruir confianza en el diálogo de su comunicación digital 2.0.

 

Todos esos principios tienen un denominador común: el cambio estable (es decir, un movimiento que no retrocederá al escenario anterior, sino que a partir de la actividad alcanzada en redes sociales sólo seguirá evolucionando). Algo podemos pasar en limpio y a partir de ahí avanzar: las administraciones públicas deben tomarse en serio la comunicación gubernamental 2.0 con el fin de construir en ese espacio una relación con la ciudadanía que no es mero contacto esporádico, sino una dimensión constitutiva más de la gestión pública (Bankinter, 2012). Pero además, deben hacerlo imbricadas en una estrategia de apertura. Sólo integradas planificadamente las redes sociales pueden hacer algo por la transparencia.

 

En este sentido, el gobierno 2.0 no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para que la administración pública favorezca a sus políticas con la utilización de un canal que posee la mayor celeridad y economía para el feedback necesario. Es por esto que el social government no es un adorno ni un complemento marginal de la gestión, y debe estar planificado y administrado con la misma profesionalidad que cualquier otro canal de comunicación gubernamental (Zhu, 2012).

 

Existe una suerte de bifurcación en el fenómeno del gobierno 2.0: una de sus derivaciones guardan relación son la política 2.0 (donde encontramos el liderazgo que los políticos construyen en el espacio de los medios sociales), y la otra derivación es la que nos interesa como cátedra, esa decir, la comunicación 2.0 de la gestión, donde los medios sociales pueden redundar en aportar colaboración, participación y transparencia a una gestión de gobierno.

 

Bibliografía utilizada:

 

• Cancho, Marce (2012): ‘Tecnologías sociales. El poder de las conversaciones en red’, Bankinter: s/d

• Valenti, Pablo (2013): ‘Manual de Orientación de Participación en las Redes Sociales’, BID-SCS Governo da República Federativa do Brasil: Washington D.C.

• Zhu, Wayne (2012): ‘Recomendations’, en Kathleen McNutt “Social media & Government 2.0″, Graduate School of Public Policy, University of Regina: Saskatchewan.

 


 

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