#Curamos: De cómo Hacks/HackersBA se convirtió en el capítulo más grande del mundo, o el rol de la teoría Maradona en la construcción de comunidad


Por Mariano Blejman para Medium

 

 

Camino hacia la última Media Party, el encuentro de medios que creamos hace tres años, Hacks/Hackers Buenos Aires se convirtió en el capítulo de la red de Hacks/Hackers más grande del mundo. Con más de 3700 miembros, unas 40 actividades en tres años y una sólida red de voluntarios, pasamos a Nueva York, Londres, San Francisco, en fin. #HHBA ha tenido un impacto transversal en los medios, las organizaciones civiles, el gobierno, el mundo emprendedor y el de los desarrolladores. ¿Cómo lo logramos? Hay una larga serie de argumentos para desgranar, pero el más simpático es el de la teoría Maradona.

 

Durante el Mundial del 86, Diego Maradona hizo los dos goles más recordados -al menos para Argentina, y tal vez para Escocia- en la historia del fútbol. Empecemos por el gol perfecto, el segundo: Maradona encara a cinco jugadores desde el centro de la cancha, y en vez de irse hacia los costados, sigue en línea recta. ¿Cómo puede alguien pasar cinco adversarios si corre en línea recta hacia el arco? Simplemente, Maradona jugó con las expectativas de los demás. “Como sus contrincantes esperaban que Maradona se moviera hacia la izquierda o hacia la derecha, él pudo seguir avanzando directamente hacia el arco. Claro, era Maradona.

 

Su jugada se convirtió en una teoría económica, y en este acto la estamos convirtiendo en una tesis de generación de comunidad. En el año 2005, Mervyn King del Banco Central de Inglaterra se amparó en las increíbles jugadas de Maradona para explicar cómo funcionan las expectativas en el mercado y el control de la tasa de interés sin intervenir.

 

La verdad es que no pensábamos en Maradona cuando en abril de 2011 creamos Hacks/Hackers Buenos Aires y juntamos en un par de semanas unas 120 personas, ni cuando empezábamos a planificar el futuro y el crecimiento de la red. Pero algo de eso -de teoría Maradona– tiene el crecimiento de esta red que reúne periodistas y tecnólogos alrededor del mundo para acelerar la innovación, y que alcanzó su cúspide en Buenos Aires: hicimos Hacks/Hackers Buenos Aires corriendo siempre para adelante, enfocados en objetivos claros, sorprendiendo en temáticas y acciones, y jugando con las expectativas de los demás; de forma constante y sorpresivamente siempre saltamos hacia el centro.

 

Cuando muchos esperaban que fuéramos sólo una red de networking, nos volvimos productivos, cuando fuimos muy productivos (muchos hackatones, tal vez demasiados), decidimos volver al networking, cuando nos aburrimos de los hackatones comenzamos con los workshopps. Ni periodistas, ni programadores, ni diseñadores, creamos vínculos en el medio, enfocando el esfuerzo en la resolución de problemas tecnológicos, antes que en temáticas puntuales; y apostando al trabajo colaborativo en ambientes altamente competitivos.

 

Y, como el primer gol de Maradona contra los ingleses, cuando nadie lo esperaba, apareció la Media Party. Aquí viene a cuento el gol de la mano de Dios: Maradona salta frente al arquero, amenaza con cabezar y saca el puñito izquierdo de entre sus rulos y le gana de mano al inglés que había saltado con las dos manos para adelante. “El primer gol con la mano de Dios de Maradona fue un ejercicio de acercamiento a la vieja filosofía de ‘misterio y mística’ de los bancos centrales. Su acción fue inesperada, fuera de contexto y contra las reglas. Tuvo suerte de salirse con la suya”, dijo entonces el director del Banco de Inglaterra.

 

La Media Party es a Hacks/Hackers lo que el gol de Maradona a los ingleses con la mano: un evento inesperado, fuera de contexto y contra las reglas que hasta entonces funcionaban en el circuito de medios de América latina. No fue trampa, fue viveza. Cada Media Party nos permitió aumentar en cientos la cantidad de participantes, que se quedaron enganchados, en un loop eterno de innovación. Pusimos a Buenos Aires en el mapa global de medios, y muchos todavía están rascándose la cabeza para entender cómo es que pasó lo que pasó.

 

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