Gobierno abierto donde tal vez no sepan que existe


Por Celeste G.Box

 

Este post requiere que se detengan en este vídeo. Son sólo siete minutos.

 

Por si finalmente no lo vieron, se los puedo contar en unas líneas: habla Guadalupe Nogués, una científica argentina que reclama mayor racionalidad en el diseño e implementación de políticas públicas. Usa dos anécdotas para ilustrar la irracionalidad. Una de ellas me impactó: el presidente de Sudáfrica en 1999, descreyó de la efectividad de la medicación para el VIH -el conocido AZT-, para reemplazarlo por ajo, jugo de limón y remolacha. Y así definió su política de salud. La responsabilidad por esta creencia fueron dos millones de muertos, de los que se podrían haber salvado unas cuatrocientas mil personas, si no hubiese sido por la falta de eficacia de las verduras y el limón.

Nogués pide que científicos, especialistas y conocedores puedan aportar la rigurosidad del análisis de evidencia (propio de la ciencia) a la ejecución de esas medidas que influyen directamente en nuestras vidas. Quién podría refutar la importancia de su pedido: llevar rigurosidad a los aspectos técnicos de una política pública.

Sospecho que ella no sabe que la solución existe (y no tiene por qué saberlo, no es su competencia). Nosotros la conocemos: se llama gobierno abierto. ¿Qué otra cosa es la colaboración publico-privada que vivimos proclamando acerca de la hechura de políticas públicas? La que es también una manera de participación, sólo que individual o grupal (es decir, participa sólo un/a especialista o su equipo). El gobierno abierto es la puerta de entrada a esos conocimientos técnicos asentados en evidencia de la mano de la expertise que suman los colaboradores técnicos.

¿Esto quiere decir que la colaboración es solamente técnica (“científica”)? Pues claro que no. La hechura de políticas requiere gran cantidad de aspectos específicos, y existen algunos que no necesariamente están basados en el metodo científico, sino en la experiencia operativa y el conocimiento del funcionamiento de aspectos externos a la materia (como puede ser el caso de una decisión sanitaria, que debe atender cuestiones culturales, sociales, etc.).

Pero hay algo que hoy podemos aportar a un planteo tan concreto como el de Nogués: apertura del gobierno es (entre otras cosas) una puerta para que las decisiones sean más sólidas que intuitivas. Una gestión inteligente (que no sólo se alcanza con tecnología… o sí: se alcanza principalmente con una computadora muy dúctil y llena de software a la que llamamos ‘cerebro’), precisa de inteligencia externa. es simple: implementar políticas que valgan -porque le cambian la vida de las personas- no pueden darse el lujo de ignorar el conocimiento técnico. Tenemos un cómo.


Acerca de Celeste G.Box

Politóloga. Diseño y drección Cátedra Libre Gobierno Abierto (UNLP) | #GobiernoAbierto #ParlamentoAbierto #SocialMedia en la AAPP | Contacto personal: mcgb_br@yahoo.com.br ~ Twitter @CelGBox ~ Skype mcgbox

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