Caja de herramientas conceptuales: innovación abierta


Por Celeste G.Box

 

 

Ya hemos comenzado con nuestras cajas de herramientas teóricas basadas en bibliografía, hemos presentado compilaciones sobre charlas TED/x útiles a temas de gobierno abierto, smart cities, etc. Ahora comenzamos con nuestra caja de herramientas conceptuales. Nuestra primera entrega tiene que ver con un concepto fundamental a la modernización del Estado, a la apertura de la gestión, al desarrollo de smart cities y al design thinking: la innovación abierta. Comenzaremos deslindando sus características y luego enumeraremos unos problemas de su implementación en el espacio de lo público.

 

Innovación por doquier.

Como criterio metodológico general, caracterizaremos la innovación abierta por sus características intrínsecas, pero también remitiendo constantemente a su versión cerrada o tradicional. Nos circunscribiremos al espacio privado (empresas y organizaciones de la sociedad civil), y en cada momento que hagamos alusión a una innovación, no necesariamente estaremos hablando de desarrollo en tecnología… o sí: sólo que no será tecnología en el sentido digital del término, sino que mantendremos una concepción basal más asociada a la de la teoría económica (donde la tecnología representa el conjunto de todas las posibles y múltiples técnicas que corresponden a un estado del conocimiento humano). De este modo, un conjunto de ciudadanos colaborando para mejorar la implementación de una política pública a través de una manera de pensar diferente, pues no serán otra cosa que innovadores hechos y derechos.

La innovación abierta implica la disolución –o al menos, una enorme porosidad- de las cuatro paredes que posee una organización. Partiendo de esta concepción, de suyo viene sostener que los RRHH y el conocimiento desarrollado por la organización no son completos, ni tan exhaustivos como para abarcar de manera acabada un aspecto de la realidad (un modelo de innovación cerrada está más interesado en reclutar los mejores RRHH y ponerlos a trabajar con exclusividad). Ergo, es preciso saber que existe inteligencia extramuros, y que puede ser aprovechada para favorecer las instancias de desarrollo en que la organización se encuentre (en un modelo cerrado, la I+D es desarrollada y utilizada por y para la organización). De este modo, la verdadera inteligencia reside en el uso y las sinergias que se generen a partir de ideas (de donde fuere que provienen) en pos de un objetivo mayor –que pudo haber surgido dentro de la organización o pudo haberse ido reconfigurando a lo largo del proceso de apertura-. En un modelo de innovación abierta, importa la calidad y no la cantidad (en un modelo cerrado es determinante la contundencia de las ideas, para poder ocupar un lugar preeminente en un mercado). En la innovación abierta la solidez y la viabilidad a largo plazo resultan determinantes, mientras que en un modelo tradicional lo que marca el paso es la originalidad, la ruptura abrupta y el monopolio de la I + D (aquí vemos claramente el viso schumepeteriano del interés por una nueva idea que revolucione un mercado). En menos palabras: en la innovación abierta importa detectar las oportunidades y construir un proyecto (incluso manteniéndolo en beta), mientras que en la cerrada, importa la irrupción de la novedad, de la que se pueden desprender otras ventajas (principalmente la del monopolio de esa innovación).

Dos aclaraciones procedentes a través de dos preguntas:

1) ¿Lo anterior quiere decir que un modelo abierto sólo está ‘arrojado’ al afuera de la organización? No, en lo absoluto. Un modelo abierto investiga y desarrolla a su interior con intensidad, sólo que a ese trabajo incorpora las ideas que pueden provenir de otros espacios (colectivos o individuales). La innovación abierta integra, no solamente importa.

2) ¿Lo anterior significa que estamos ante un modelo que ideas pueden provenir de cualquier lado pero una vez integradas quedan fagocitadas por la organización? No necesariamente: en un modelo abierto, una idea que surgió del interior de la organización y se combinó con un elemento externo puede seguir su camino en el exterior de la organización, y así lo que antes llamábamos ‘interior’ termina siendo el aporte ‘externo’ de esa misma idea que continuará su desarrollo propio.

 

 

Ciudadanía involucrada, sólo si superamos algunos problemas.

Si trasladamos todo lo anterior a la administración pública, tenemos que tener en cuenta algunas características determinantes que resultan en impedimentos graves. Aprovechemos este espacio para enumerarlos.

En primero lugar, cuando la gestión colabora con ese colectivo heterogéneo conocido como ‘ciudadanía’ (incluimos aquí todo el tercer sector y la iniciativa ciudadana individual y colectiva -es decir, agrupada ad hoc, por fuera de una con alguna organización preexistente-), resulta preciso articularla desde el inicio a los procesos de gestión y planificación (no convidarla en la última etapa para que dé un toque final a ellos y revestir a la política de una legitimidad que, en realidad, es sólo aparente). En segundo lugar, la colaboración que requiere la innovación pública abierta implica vencer muchas inercias de la dinámica de la administración pública (no sólo jerárquicas, sino procedimientos estandarizados y actores involucrados… además de necesitar un clima de confianza mutua, algo que resulta dificultoso en espacios donde hay poder de diferentes sectores políticos en juego). Y tercero, la innovación pública abierta requiere de funcionarios con liderazgos genuinos (aquellos dirigentes y funcionarios caprichosos, apegados a su cargo para ejercer el poder -o con tendencia a acumularlo a costa de la impotencia ajena-, no pueden favorecer este tipo de configuraciones organizacionales).

 

 


Acerca de Celeste G.Box

Politóloga. Diseño y drección Cátedra Libre Gobierno Abierto (UNLP) | #GobiernoAbierto #ParlamentoAbierto #SocialMedia en la AAPP | Contacto personal: mcgb_br@yahoo.com.br ~ Twitter @CelGBox ~ Skype mcgbox

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