Innovación educativa: Camino en construcción – Parte 1


De la construcción del aprendiz hacia la construcción del enseñante y el practicante.

Por Roberto Aníbal Arce

La era actual demanda imperiosamente que seamos innovadores. Desde la construcción de megaproyectos para infraestructura, pasando por la creación de nuevas ideas, productos y servicios de alcance mundial, hasta la modernización de los modelos de negocio y las estrategias para ofrecer nuevas experiencias al usuario en las tiendas pequeñas de la esquina de nuestro hogar. Esto supone conocer y apropiarse del “estado del arte”, hacer un uso eficiente de las últimas tecnologías, analizar las nuevas líneas de investigación que producirán grandes cambios en el corto y mediano plazo, y aprovecharlos como plataforma para la innovación. En este aspecto, el sector educativo es uno de los más retrasados en la incorporación de nuevas tecnologías, tanto en los nuevos enfoques pedagógicos como en los dispositivos tecnológicos, aplicaciones de software, redes sociales y modos de interactuar utilizando comunicaciones mediadas por tecnologías.

Cuando pensamos en la necesaria innovación en educación: ¿podemos esperar hasta que los gobiernos acuerden reconocer en la educación el rol preponderante de construir la paz social, cimentar el bienestar de los ciudadanos y expandir la competitividad de las naciones, entre otros, y asumir la educación como política de estado, de largo plazo, otorgándole los recursos materiales y los conocimientos necesarios? ¿Podemos esperar que, de forma aislada, no sistémica, los directivos de algunos centros educativos, con clara visión estratégica de la importancia de las nuevas tecnologías, promuevan acciones innovadoras entre sus docentes, ayudándoles en su formación y creando experiencias acompañadas y compartidas? ¿Podemos esperar que sean los docentes innovadores quienes investiguen, aún en soledad y sin apoyos, experimenten, se formen y actualicen para luego compartir sus aprendizajes, los encargados de integrar las nuevas tecnologías con miras a encontrar modos y herramientas que mejoren los procesos de enseñanza y aprendizaje?

Nuestros sistemas educativos no han incorporados los cambios que produjo la llegada de Internet. Por ende, no han formado en nuevas tecnologías y con ellas a los directivos de establecimientos educativos, a los dirigentes de entidades intermedias y políticos, tampoco a los docentes, de un modo planificado y sistémico. La orfandad de nuestros jóvenes ante las nuevas tecnologías (por primera vez en la historia, la tecnología no se transmite desde los mayores hacia los menores) ha operado también en los adultos, en todos los ámbitos, disminuyendo nuestra capacidad de inventar estrategias renovadoras que satisfagan las demandas de la sociedad del conocimiento.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) no están aprovechadas en todas sus posibilidades, las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC) aún esperan ser implementadas, las Tecnologías del Empoderamiento y la Participación Ciudadanos (TEP) aguardan para ofrecernos sus frutos.

¿Qué podemos hacer para lograr mejorar esta situación, para avanzar en el camino hacia la innovación constante de la educación? Esperamos sus comentarios/aportes en este blog o en cualquiera de nuestras vías habituales de comunicación.

 


 

 

Referencias bibliográficas

-Drucker, P. (2000). La disciplina de la innovación. Creatividad e innovación, 157-174.

-Moravec, J. W. (2013). Knowmad society: The “new” work and education. On the Horizon, 21(2), 79-83.

-Robinson, K. (2015). Escuelas creativas: La revolución que está transformando la educación. GRIJALBO.

-Romaní, C. C., & Moravec, J. W. (2011). Aprendizaje invisible: Hacia una nueva ecología de la -educación (Vol. 3). Edicions Universitat Barcelona.

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