Archivo por meses: noviembre 2012

MAM Invita: Sin Punto y Aparte

Sin punto y aparte

PROYECCIÓN Y CHARLA CON EL DIRECTOR

Martes 27 a las 19 hs.

MAM. Calle 9 Nº 984, entre 51 y 53

Documental de una hora del director Sergio (Shlomo) Slutzky sobre el reencuentro de un argentino exiliado en Israel que vuelve al país para cubrir el juicio a Menéndez para la TV israelí. Allí se reencuentra con ex compañeros del movimiento juvenil judío y juntos  rememoran el pasado militante, y analizan en perspectiva los 30 años transcurridos.

Muestra final
PRESENTEàCONTINUO
Coordinado por Mariela Cantú y Hernán Khourian
Lienzo
Videoinstalación, 1 canal de Christian Delgado y Nicolás TestoniLa faena de un cordero, un acto tan cotidiano en el campo como extraño para quienes viven en la ciudad, se convierte en una indagación acerca de los vínculos entre sacrificio y representación, entre la muerte de los cuerpos y el nacimiento de las imagenes.

Christian Delgado (La Plata, 1972) es fotógrafo y realizador de videos.Cursó estudios de dirección y guión cinematográfico en el Taller Escuela de Buenos Aires (TEBA). En 2008, recibió una mención en el Festival de Cine Independiente «Festifreak» de la ciudad de La Plata. Entre 2009 y 2011 participó del proyecto «Paralelas y meridianos» junto a realizadores argentinos, noruegos y suecos. Obras de su autoría han sido seleccionadas para participar, entre otros eventos, de los festivales aluCine (Toronto, 2009), Videobrasil (San Pablo, 2011), y de la Bienal de la Imagen en Movimiento (Buenos Aires, 2012).
Nicolás Testoni (Bahía Blanca, 1974) es realizador de videos. Forma parte de Ferrowhite, museo-taller del puerto de Ingeniero White. Su trabajo ha recibido el apoyo de las fundaciones Jan Vrijman y Prince Claus de Holanda y distinciones en el concurso “Arte y nuevas tecnologías” MAMBA-Fundación Telefónica (Buenos Aires, 2006), el festival de artes eléctrónicas Videobrasil (San Pablo, 2007), el concurso internacional Bourges -Musiques Electroacoustiques et Arts Electroniques- (Bourges, Francia, 2009), y el Prix Ton Bruneil (Amsterdam, 2010).
Miércoles 28 de Noviembre a las 20hs

Sala Alfredo Palacios. Presidencia UNLP. Av. 7 N° 776 entre 47 y 48. Planta Baja

Ganadores de la Primera Mención, Categoría Edublogs – Premio UBA 2012

Con gran alegría compartimos con ustedes esta noticia!

Nuestro blog, ha sido seleccionado como ganador de la 1ª mención en la Categoría Blogs en el Aula / Institutos Terciarias – Universitarios  del primer concurso de blogs educativos organizado por la Universidad de Buenos Aires en el marco de la 6º edición del Premio UBA.

Hacemos este blog, con el objetivo de facilitar el acceso a la educación y el trabajo en el aula, además de colaborar en la circulación de trabajos de alumnos y docentes de la cátedra. Por eso, este reconocimiento nos llena de orgullo.  Muchas gracias a tod@s los que semana a semana nos leen y siguen por aquí, o en las redes sociales…especialmente gracias a nuestros alumnos!

La Cátedra

Aclaración

A quienes reciben nuestras publicaciones por email, queremos aclararles que el post anterior fue modificado luego de su publicación. Por favor, especialmente quienes estén cursando la materia, léanlo en el blog. Contiene información importante relativa a fechas y horarios. Muchas gracias.

La Cátedra

Acerca de la entrega del TP Final

Estimad@s alumn@s:

Como todos saben, los días jueves 22 y 29 de noviembre, son las fechas en las que pueden elegir entregar el TP Final, dependiendo del estado de elaboración en que se encuentre.

Queremos hacer las siguientes aclaraciones para evitar confusiones en estos días:

  • El día 22, en el Auditorio Fonseca –a partir de las 14 hs.– estaremos los docentes de las diferentes Comisiones. Cada grupo realiza la entrega y coloquio con sus docentes, asi que deben localizarlos, y establecer con ellos un orden de presentación de los grupos.
  • Si la totalidad de los grupos presentes no pudieran llegar a cumplimentar la corrección durante la franja horaria en que contamos con el Auditorio, cada Comisión se trasladará para continuar en sus respectivas aulas, en donde se continuará con la corrección de 16 a 18 horas.
  • Sin embargo, si ningún grupo se hubiera presentado entre las 14 y 14.20, los docentes se retirarán del auditorio. En caso de presentarse esta situación, los docentes los esperarán directamente en su aula de TPráctico habitual, para corregir allí a partir de las 16 horas.
  • El día jueves 29,  corresponde además a la fecha de Recuperatorio del Segundo Parcial. El horario es de 14 a 16 en aula a determinar. Por lo tanto, ese día, la entrega de los TP´s Finales, se realizará de 16  a 18 en su aula habitual.

Invitación: la Dra. Diana Wechsler en la última charla del año del Programa IN SITU

El martes 27 de Noviembre a las 18hs, en el marco de la última edición del año del ciclo IN SITU, nos visitará la Dra. Diana Wechsler, curadora del mega proyecto expositivo «Boltanski BUENOS AIRES» organizado por el MUNTREF.

Más información en:  http://boltanskibsas.com.ar

Lugar: Sala Dardo Rocha,Presidencia UNLP. Primer Piso, Av. 7 N° 776

Entrada libre y gratuita

Los esperamos!

INVITA: Prosecretaría de Arte y Cultura UNLP

Invitación: «Lo que Resuena en el Cuerpo» en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti

Estimad@s alumn@s

Les extendemos esta invitación especialmente, ya que la muestra recorre varios puntos desarrollados a lo largo del año en diferentes unidades.

Luego de un intenso trabajo en equipo, la Prosecretaría de Arte y Cultura de la UNLP y el programa de pasantías PIPE de la Facultad de Bellas Artes, tienen el agrado de invitarlos a la inauguración de la exposición «Lo que resuena en el cuerpo. Experiencias, sensorialidad y política en el arte argentino de los 60»

Martes 13 19hs
Museo Provincial de Bellas Artes «Emilio Pettoruti«

Los esperamos!

Favio, historia de un acercamiento. Por Marcos Tabarrozzi

—–Seguro no me va a gustar——–
Como muchos estudiantes de cine descubrí el cine de Favio demasiado tarde, hacia el final de la carrera. Me había demorado en otras modas y fenómenos (del Dogma ´95 a las fantasías paranoicas del cine norteamericano) y portaba esa desconfianza típica de fines de los ´90 por el arte cercano. El cine argentino nos parecía en aquellos años un pariente demasiado solemne y verborrágico, que convenía evitar y que podía avergonzarnos en público: aunque nos deslumbramos con “Pizza, birra y faso” (1997) todavía no habían irrumpido con fuerza la llamada Generación del ´90 (Martel, Caetano, Trapero y otros más), que cambió todo. En esos tiempos, el arte audiovisual local silbaba bajito.

Entonces, pensaba yo versión 1999, como iba a ser “buena” la obra de ese hombre de Luján de Cuyo (Mendoza) si pertenecía al cine que queríamos dejar atrás, si en sus obras – se decía- el peronismo era un mundo, si era más conocido por sus canciones que por sus escasas películas y su nombre no había trascendido más allá de nuestro país. Todas estas pruebas provisionales en su contra eran, creía yo, inapelables. Solo faltaba corroborarlas cara a cara, viendo sus filmes. Pero, ¿para qué hacerlo? No había nada, a priori, entre Favio y el que yo era.

El tono misterioso que algunos “iniciados” utilizaban para mencionarlo, como si fuera algo secreto o difícil de explicar, me produjo una primera duda. Luego, esos realizadores de la Generación del ´90 que empezaban a conmovernos lo mencionaron como influencia y como la única referencia que tenían de un cine argentino con el que querían ajustar cuentas. Finalmente, apareció en mi memoria una hermosa escena de “Gatica” (1993), la única película que sí había visto de él, cuando era adolescente, y que había quedado oculta tras los prejuicios: la rebelión del boxeador cuando la policía suspende una de sus peleas en 1955, por su filiación peronista. Filmada como una progresión violenta, desde el naturalismo hacia un estallido de la puesta en escena, clausurada con un fuertísimo primer plano a cámara.
Varios de estos sucesos me llevaron a, en el último año de estudio, pensar en él para hacer mi tesis de grado. “Es un tema que corresponde investigar, no hay mucho sobre este cine”, decía para mis adentros, en plan de autoconvencerme.
Aunque estaba seguro que no me iba a gustar.

 

——Sugerencias para el faviano amateur—–
Lo primero que sorprende a quien se inicia en el cine de Favio es el rigor de sus formas. Tanto te habían advertido sobre que sus personajes eran marginales, que Perón, el pueblo y la tragedia, que los temas culturales y la mar en coche, que esperabas casi un registro espontáneo de la historia social argentina. Pero en Favio nada es improvisado, cada momento de su obra es una construcción sólida y monumental. Un plano de gran complejidad en el clímax de “Juan Moreira” (1973), el momento dramático en que el gaucho está por salir a enfrentarse a toda una milicia y duda, mira el sol y sale, fue filmado quince veces porque Favio no encontraba la luz adecuada sobre el rostro del Rodolfo Bebán. Muchas anécdotas simlares y célebres ilustran un carácter obsesivo y perfeccionista, como ningún otro en la historia del cine argentino: jornadas dedicadas a dibujar a Federico Luppi (en ”Este es el romance del Aniceto y la Francisca…., 1967) o el pedido de una cirugía estética a Edgardo Nieva, para que su rostro se parezca al de un boxeador (en “Gatica”, 1993). Mucho más clara y reveladora es la lectura de esa orfebrería en cada película. La fuerza visual y sonora de sus filmes agarra desprevenido al faviano amateur. Nadie encuadra y compone la imagen como él, en clave escénica minimalista pero desde una organización del campo barroca y arriesgada, llena de vacíos y desequilibrios que se van develando como ausencia y tristeza– es decir como emoción-; lejos de cierto academicismo norteamericano y de habituales descuidos del cine vernáculo, en una búsqueda expresiva en donde el espacio es la expresión vibrante del dolor de sus personajes y el tiempo – su gran preocupación- fluye como en un adagio que está a punto de desbocarse. Favio jamás trabajo desde la comodidad del “sonido directo”, de la grabación en vivo: construyó desde cero la partitura sonora y musical de sus filmes, estableciendo de una vez y para siempre las diferencias entre la mera impresión y el arte cinematográfico. Por otra parte, los grandes temas que se atribuyen a su cine – por ejemplo: el peronismo- no aparecen de modo explícito y grueso sobre el cuerpo de sus filmes: se van manifestando lentamente, como evidencia, a partir de la exquisita sucesión de trazos temporales de lo real, de sus movimientos refinados y precisos de cámara, de las frases cortas y punzantes, con una dicción actoral concebida como un instrumento orquestal más. En su estilo, como dice Carlos Vallina respecto del verdadero arte fílmico, la metonimia deviene en metáfora por fuerza de la imagen.

Alguna vez Favio dijo que sugería a los estudiantes de cine pensar el relato con el lado izquierdo del corazón y la estética con el derecho: el Favio biográfico es conocido por sus lecturas ideológicas en esa tesitura ambigua y plena en contradicciones. Sin embargo, la sensibilidad y la reflexión política construidas como efectos en sus películas desmienten esta posible dicotomía. El rigor de las formas favianas no es el de la estética fascista: como dejó asentado en una de sus últimas entrevistas, el cine – y su cine sobre todo- es un acto de profundo amor, y nada más lejano a la concepción de derecha. El modo en que dispuso la mirada hacia sus criaturas (Polin, Aniceto, El Señor Fernández, Moreira, Nazareno Cruz, Mario y El Rulo, Gatica…), a la distancia justa, sin complacencias ni justificación demagógica pero llevando imprevistamente su cámara cerca de ellas en los momentos más solitarios, es lo que baña y envuelve cada decisión y desactiva cualquier riesgo de esteticismo. Otro aspecto de su ética reside en considerar –contra todas las lecturas “dependientes”- que la poesía no solo puede surgir de lo popular sino que sólo puede surgir de allí: lo real cultural, lo negado, por más opaco, vulgar o deslucido que nos parezca, es la base de cualquier construcción estética. No es casual que su último proyecto girara en torno a un mantel de hule, un objeto familiar, casi “kitsch” de la cultura popular: era tal su confianza en el cine y en el pueblo que creía que solo con ese mantel erigiría su opus final

 

—-Y otras cosas más—–
Una vez recorrida la obra de Favio, que sintetiza y potencia los logros de la brillante Generación del ´60 (Kohon, Murúa, Kuhn, entre otros), la conmoción que nos produce es tal que empezamos a dudar de todos los canones de valoración artística a los que estábamos acostumbrados. Hace una década, cuando concluía mi trabajo final de grado, y ya vencidas las reservas y preconceptos, reconfiguré para siempre mi mapa de referencias. Algo extraño habría para que estas obras, que de nacer en Münich, París o Nueva York serían parte importante en cualquier libro del cine mundial, no figuraran en casi ningún lado. El tardío y moderado reconocimiento internacional a Borges (a quien Favio aprendió a admirar) o a Piazzolla, entre otros tantos nombres, puede servir para pensar antecedentes históricos de este desajuste. La tradición intelectual de triunfar afuera para ser valorado por acá, solo agrega a la cuestión un rasgo de injusticia adicional.

La revisión de la poesía fílmica de Favio no tenía que ver, de cualquier modo, con una oscura postura fundamentalista o localista, sino con la sorpresa de encontrar muy cerca aquello que creíamos que solo podía hallarse en otro lado. Sus filmes rara vez recibieron reconocimiento del Primer Mundo y pese a que se le atribuían influencias externas –Torre Nilsson, su maestro; Robert Bresson, Pier Paolo Pasolini-, marchó a contramano de tendencias y estilos dominantes, del cine espectáculo, del cine de autor e incluso de quienes seguían su producción. “Perón, sinfonía del sentimiento” (1999) y “Aniceto” (2008), sus dos últimas películas, aparecieron como provocaciones a la expectación que había en torno a su retorno. Primero un documental poético sobre Perón cuando todos esperaban al artista de la ficción y luego un “ballet filmado” sobre la película que había filmado cuarenta años atrás.

Cuando el lunes 5 de noviembre de 2012 me enteré de su partida, más allá de la tristeza, agradecí de corazón la existencia de esa obra que me convenció de todas las cosas que nos unían con ese hombre de Luján de Cuyo, que pertenecía al cine que queríamos dejar atrás, que concebía al peronismo como un mundo, que era más conocido por sus canciones que por sus escasas películas y cuyo nombre no había trascendido más allá de nuestro país.